El patriotismo de cada nación en la Historia ha querido elevar el fervor de las épicas de guerreros y monarcas durante siglos -tenemos la clara prueba de ello con el Imperio Romano, donde no se escatimaba en evaluar a los contendientes con algunos ceros detras de las cifras reales- y, hoy, en nuestros días lógicamente ese fervor impregna a los españoles.

Y por qué decimos eso, en el párrafo anterior, pues porque ya hace algunos años observamos ese fervor legítimo con determinadas hazañas bélicas y políticas de nuestros antepasados españoles, pero una cosa es la Historia y otra muy distinta el no abundar en la investigación. Se llegó a decir que la épica de don Blas sólo fue equiparable -adaptada a la época- al desembarco de los Aliados en la S.G.M., con respecto a las naves contendientes de un bando y de otro, es decir, los números o cifras de naviós científicamente demostrables, como grandes cantidades, y otras comparativas apresuradas ( por lo del fervor o exageración, quizás metáfora ). Pero no es así, y también de forma científica, naturalmente.

Por de pronto, como veremos y efectuaremos alguna reseña auxiliar a La Defensa de Cartagena de Indias ( Colombia para referir certeramente a América ) no fue la única empresa de los ingleses ( aunque más que los ingleses ya se veía el refugio de La Masonería -desde el s. XVI- en las islas británicas, los soldados de Su Graciosa Majestad eran unos ¨ mandados ¨ al igual que los españoles, como es sabido ) con pretensiones de invadirlas. Hubo otras más que nadie ó casi nadie se presta a mencionar con la misma efusividad ; ya que su final fue más político que bélico, pero, en esa empresa al margen de Cartagena…:

 

¡ Hubo más naviós ingleses !

( que en la defensa de Cartagena, de Indias )

 

 

 

En construcción..

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