– El Victorial ( ó el Gran Victorial ) –

El Gran Victorial porque ha aparecido en boca de algunos investigadores como falso o simplemente* como una novela histórica y, se ha constatado científicamente que la obra es verídica y auténtica sobre hechos reales.

Veamos qué nos dicen los expertos ( ó autoridades ) :

El Victorial lleva tras sí, como quien carga de por vida con una condena injusta, una indefinición de partida : ¿ historia o novela ?

Distinguía el político y escritor británico Horace Walpole entre la <>, novela creíble, y la <>, historia increíble. Aunque la obra no fuera desconocida para los eruditos, la edición de Juan de Mata Carriazo permitió a los historiadores desde 1940 su utilización, que venía a iluminar amplios espacios de total oscuridad cronística, en especial relativos al período de Enrique III. Nuevas concepciones en el estudio de la historia, en años posteriores, no tan estrechamente ligadas ya al dato positivista ni al recuento de hechos de <>, permitirían descubir el potencial de tantas páginas de El Victorial como reflejo de la mentalidad caballeresca. Y es ahí donde entraría su apreciación no solo como alegato histórico, sino como testimonio artístico. Porque la biografía de Pero Niño tiene un extraordinario interés literario. El Victorial destaca, como se ha dicho, como la primera biografía de las letras españolas -en unos momentos en los que el arte del retrato gráfico de la nobleza, floreciente en Italia, empezaba a caminar apenas, con rigidez y dificultades, en nuestra Península-, y descuella como la más extensa y original de todo el siglo XV.

Estamos ante un verdadero texto clásico. Se describe en él un retablo multiforme, tejido y compuesto, como en el mejor tapiz del gótico florido, por deliciosos cuadros de vida caballeresca, real e imaginaria. Desfilan, a lo largo de sus páginas, al lado de las damas inalcanzables y altivas de las canciones trovadorescas, los esforzados héroes de una verdadera y totalmente fiable historia de a pie. (… )

(… ) El texto de El Victorial se convierte así, en ese sentido, en un <> ampliado, precioso documento de la historia marítima civil y militar, a la vez que en un verdadero antecedente de los <> colombinos. Se erige, en definitiva, como el mejor texto relacionado con la historia y la práctica de la marinería de toda la literatura española medieval.

Pero Ninyo.

El personaje nace en Santander en 1378 y falleció en Cigales en 1453, vecino afincado en Sevilla, donde adquiere diversos títulos nobiliarios por sus épicas campañas como vasallo del rey castellano, y otras condecoraciones y regalos de tierras por el homólogo galo. Fue hijo de doña Inés Lasa.

La mujer de don Ruy López tenía consigo a su hermana, y eran habituales algunos banquetes donde se invitaban los cuatro.

Juan II y otros monarcas lo colmaron de títulos como el de conde de Buelna, en el 1431.

A los veinticinco años casó con una dama noble, casó con doña Costança de Guevara, hija de don Ruy López y doña Elvira ( hija de don Beltrán de Guevara ) que era viuda y había casado con Diego Velasco, un gran hombre, hermano de Juan de Velasco.

Pedro o Pero Niño aparece todavía en portales famosos -sionistas- como un delincuente, es decir : corsario. Además, de éstas informaciones negligentes de cara al público, ni siquiera aparece su lugar de nacimiento ; p. comprob. p. fcha. 25-feb.-17.

Don Pedro Niño nunca fue un corsario, o bucanero, entre otras cosas porque esas actividades -según que tradiciones y traducciones extranjeras- estaban totalmente prohibidas en España, y se castigaba con la pena de muerte y la pérdida de heredades y títulos nobiliarios. Por lo que al morir de forma natural con sus títulos nobiliarios, se sobreentiende que nunca fue un corsario, pirata o bucanero, sino un caballero español.

No nos sorprende estas ubicaciones externas y negligentes de cara al público, ya que en formatos de la misma línea política anti-occidental de éstos y otras empresas privadas hacen de personajes como EL CID CAMPEADOR un mercenario.

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Captura de pantalla, sobre artículo público de consulta sobre la Historia de España y el insigne personaje español de don Pedro Niño, donde se detecta algun trazo más político que ciencia.

-Algunas anotaciones sobre Pero Niño-

Estuvo inmerso en varias campañas bélicas bajo mandato de los reyes de España, en Túnez, Cartagena y otras zonas de España, además de participar activamente en las campañas hispanofrancesas de La Guerra de los Cien Años, donde penetró en las islas británicas y venció a señores feudales que subyugaban a los lugareños en aquellas épocas.

Las malas traducciones y el poco cuidado de análisis de los términos como ¨ robar ¨ en la crónica de Díez de Games, refiere a botín ó conseguir botín [ al enemigo ], lo cual era lícito para Roma en campañas bélicas dentro del Cristianismo, y bajo determinadas leyes y preceptos de cada nación participante, dentro del sentido cristiano, y evitando males mayores y abusos que estaban prohibidos por las ordenes y decretos de los reyes de España en aquellas fechas. La propia crónica expone éstos aspectos específicos de forma detallada, lo cual, parece que ha sido pasado por alto deliberadamente.

Sus épicas en las islas británicas, variadas por tierra y mar, le sobrevalió el apodo por los enemigos ingleses como : -capitán de España-, y por los franceses como un héroe español ; que no cesaron en colmarlo de honores y halagos excelsos. Según los caudillos locales auxiliados por los señores franceses y españoles y, sus enemigos le endulzaron con reconocimentos honorables, acaso como que había sido el único guerrero y señor que había respetado a mujeres y niños y propiedades de gentes inocentes ( los lugareños, al parecer, estaban acostumbrados a otros tratos con los enemigos y causó sorpresa éstas concensiones de honor por parte del caballero español el -capitán de España- señor don Pero Ninyo [ Pedro Niño ] ). En dicha obra quedan reflejadas de forma científica ó cómo uno de sus prisioneros británicos viendo el respeto que se le concedía llegó a decir ésto del -capitán español- :

– ¨Mi ye´ra Goth ge no Gothen Dach ¨-

que, significa : << Dios vos salve e dé buenos días >> ( Dios a usted salve y dé buenos días ). [ cap. 89, parte II, pág. 340 ].

<<… ¨ Londres parescía ( aparecía ) en un llano, una grand ( gran ) ciudad. Devía ( Debía ) aver ( haber ) de la mar larga a ella dos leguas. Viénele de la parte norte un grand ( gran ) río, que anda cercando la tierra donde ella está, que llaman el Artemisa ( Támesis )[ 12]. Es aí ( ahí ) luego, de la otra parte, una isla que llaman isla Duy[ 13 ], que es la tierra della ( de ella ) cabe la mar muy espesa de montes e muy llana. El capitán mandó salir en tierra hombres escudados e ballesteros, [ 14 ], por saber qué tierra era ; e luego en ese estante ( instante ) vinieron tantos frecheros ( flecheros ), que les fizieron ( hicieron ) muy aína ( aunar) venir a la mar. E salió gente de las galeas ( galeras ), e escaramuçaron ( escaramusas, batallaron ) con ellos un rato ; e tanta gente vino dellos ( de ellos ), que se ovieron ( hubieron ) a recoger a las galeas ( galeras ). Aquella isla es rica : dizen ( dicen ) que son en ella quinze ( quince ) mil hombres, e que todos los más son frecheros ( flecheros ). E costeando la tierra parescía ( aparecía ) mucha gente.

[ CAPÍTULO 75 ] Cómo entraron las galeas en el Artemisa, que es el río de Londres, al puerto que llaman Antona[1].

[1] Southampton es uno de los principales puertos ingleses. El topónimo Antona ([ South] Ampton ) se da siempre así en castellano y catalán medievales ( en francés suele ser Hantonne ).

[12] El río Artamisa es el Támesis. Extrañará a cualquiera que Londres pueda ser vista desde el mar, a dos leguas de distancia, o que tenga una isla en  frente. Nos encontramos ante un verdadero fraude de los cómitres, que muy posiblemente ni Pero Niño ni Díaz de Games llegaran a descubrir nunca, porque obviamente se trataría de Southampton, y no Londres, no tan cercana como pensaba el autor. Southampton no se encuentra cerca, sino a más de cien quilómetros al sudoeste de Londres.

[13] Isla de Wigth, teniendo en cuenta el engaño anotado ( localización o planificación concertada ), la isla de Duy corresponderá a la isla de Wight. Tanto el número de habitantes, como su orografía y nombre, pero sobre todo su situación ( frente a Southampton, a menos de dos quilómetros ) coincide con la isla de Wight, el lugar en el que Pero Niño quiso clavar su pica, lanzando algunos hombres a tierra, que hubieron de retroceder prestamente. Según los cronistas franceses, castellanos y franceses combatientes en Wight contra cuatrocientos ingleses, que contaron con veintidós bajas y tuvieron que permitir que todo fuera arrasado. Parece más verosímil, sin embargo, la versión de El Victorial ( es decir, que, como indica Díaz de Games, al gente no fuera mucho más numerosa ) y los cronistas franceses pudieron haber tratado de ampliar el éxito para exaltar la venganza de Savoisy por la reciente derrota allí del conde de la Marche.

[14] Soldados armados de grandes escudos que servían para defenderse de un ballestero ; la misma pareja, en distinto orden, ballesteros e escudados.

[ Los franceses al parecer incendiaron las casas de los poblados de los rivales, pero los castellanos decicidieron no participar, parece ser que comunicaron a Pero Niño que eran gente pobre y débil, para el tramo de análisis de esa pequeña batalla ].

 

Hemos referido que el personaje de gran importancia en la Historia de España aparece como un corsario o pirata en portales famosos penetrados por la política. Veamos qué nos dicen de las ordenes del rey de España para dichas campañas y guerras en el extranjero :

 

<<… Ca ( cuando ) la guerra con cristianos, el rey se vea si faze ( hace ) justa, o non ( no ) ; ca ( cuando ) los sus súbditos obligados son a fazer ( hacer ) lo que les él mandare, segund ( según ) ley de Castilla ; pero que á ( ha de ) guardar el hombre quatro cosas :

-La primera, que non ( no ) mate hombre después que le tiene en su poder, o preso o vencido.

-La segunda, que guarde las iglesias, no faziendo ( haciendo ) mal ni daño ninguno a los que a ellas se acogen, nin ( ni ) tomen cosa ninguna de los que dentro en ellas es ; salvo tanto que, non pudiendo aver ( haber ) de comer en parte, pueda tomar vianda ( carne, alimentos, víveres ) para aquella ora ( hora ), e non más, conveniblemente, con que pueda pasar él e su cavallo ( caballo ), por que non ( no ) peresca ( perezca ) de hambre.

-[La tercera], que non ( no ) se llegue ni tome ninguna muger ( mujer, dama ) casada ni soltera. Ordenança ( ordenanza, norma ) era en ley de los patriarcas que quando ( cuando ) fuesen en hueste, que ningund ( ningún ) hombre non ( no ) tomase muger ( mujer ) para convenir con ella ; e el que tal fuese fallado ( hayado ), que su compañero ( soldado, compatriota ) mesmo ( mismo ) le matase, o otro cualquier de la hueste. Ca ( en tanto y cuanto ) en los tiempos de la fortuna, abstenerse deve ( debe ) el hombre de aquel fecho ( hecho ), porque, durante el vino o la luxuria ( lujuria ), pierde el hombre fuerça ( fuerza ) e seso ( cabeza, seso, mente ).

-La [ quarta ] es non ( no ) quemar panes nin ( ni ) casas, porque aquel daño e mal alcança ( alcanza ) a los inocentes e a los párboles ( niños, infantes ), que non fizieron ( hicieron ) porqué ( nada, no hubo motivo, inocentes ).

E todas estas cosas mandó guardar siempre el capitán, en todas las partes, salvo en tierra de Arapay, por quanto quemó lugares en Castilla >>. [ Ésto último, se refiere a las expediciones inglesas a la zona norte de Castilla ( España ), años antes, donde un británico despiadado quema e incendia numerosos poblados de gente inocente de España, y algunos niños y mujeres fallecen, por lo cual estaba autorizado por el rey causar daño al poblado original del señor feudal británico que realizó y ordenó esas campañas criminales contra España, sus aldeas y pueblos fueron destruidas y aniquilados sus defensores, parece ser, por Pero Niño, el resto de poblados y lugares se respetaron totalmente, y bajo orden de pena de muerte del propio rey de España a quién incumpliere dichas leyes de guerra, el verdugo podría ser el soldado castellano que observara dichos crímenes de sus propios compatriotas ) ].

*[ Parte II – CAPÍTULO 77, pág. 265-6, CAUTELAS EN LA GUERRA ]

 

 

 

Bibliografía

Beltrán, R. : Díaz de Games, G. : El Victorial, – Real Academia Española -, BIBLIOTECA CLÁSICA DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, vol. 9, EL VICTORIAL, – Madrid -, MMXIV.

-Breve visión al período conocido como La Guerra de los Cien Años-

La Guerra de los Cien Años es, evidentemente, un nombre convencional este que han admitido los historiadores para designar la gran pugna dentre Francia e Inglaterra en los últimos siglos de la Edad Media ; en ella se incluyen por lo menos tres guerras : una, dinástica, que dura hasta 1360 ; otra, en la que se discute la hegemonía marítima, desde 1365 hasta 1389 ; una tercera, de intento de conquista de Francia por los ingleses, entre 1405 y 1435 Puede decirse que durante esta larga serie de conflictos constantemente interrumpidos por la escasez de dinero, nacieron las relaciones diplomáticas estables y los ejércitos permanentes, se despertaron sentimientos nacionalistas que identificaban al rey con el reino y se facilitó el tránsito de la antigua nobleza feudal arruinada a otra que se justificaba como clase política al servicio de los soberanos.

La causa de la guerra, reclamación por parte de Eduardo III de Inglaterra de los derechos que le correspondían como nieto de Felipe IV, por parte de su madre, fue pronto olvidada. Se trataba de una lucha por la hegemonía.

Trás una serie de sucesos más comerciales y simbólicos que bélicos, la guerra comenzó en 1337, con la ocupación de la entrada del puerto de Brujas ; inmediatamente Flandes se sublevó, dirigida por un patricio, Jacobo van Artevelde, que reconoció a Eduardo III como rey. La flota francesa, sin barcos españoles, fue destruida en la esclusa de Brujas ( 1340 ), luego se firmó una tregua en Esplechin. Inmediatamente comenzó en Bretaña una guerra de sucesión entre Juan de Monfort, apoyado por los ingleses, y Carlos de Blois, sobrino del rey de Francia. Eduardo III se apoderó de casi toda Bretaña. También aquí se firmó una tregua ( Malestroit 1343 ). Pero estas primeras victorias inglesas se vieron neutralizadas por la sublevación de Flandes contra Artevelde, que fue asesinado ( 1345 ), la reconciliación entre Felipe VI y Luis de Baviera, y el establecimiento de una alianza entre Castilla y Francia.

Eduardo III decidió hacer un agran esfuerzo y desembarcó en Normandía en el verano de 1346. Los franceses sufrieron una gran derrota en Crécy ( 26 de agosto ), completada con victorias inglesas en Escocia y Bretaña ( cuando decimos Bretaña para la zonas de los bretones ). Calais se rindió y fue repoblada con ingleses. Carlos de Blois, prisionero, fue conducido a Londres. Los daños de la guerra se centuplicaron a causa de la Peste Negra, que se extendió por toda Francia. ( Todavía España no había descubierto América, para lo que se refiere a eso de La Peste Negra y su Influenza de los marinos españoles ).

Hay una amplia documentación que continúa con datos en éste período, acaso con Bertrand Duguesclin en el bando francés y Roberto Knolles en el británico. Pero nos iremos al período de por La Lucha por la Hegemonía ; que se centra entre el 1365 y 1389. Inglaterra, que en 1350 había derrotado a la flota castellana en Winchelsea, había ganado, entre tanto, un poderoso aliado, Pedro I de Castilla. Este emprendió una lucha contra sus nobles y en apoyo de Génova, se lanzó a un ataque victorioso contra Aragón. Pedro IV de Aragón y el delfín Carlos dieron acogida a muchos desterrados castellanos, entre ellos un bastardo de Alfonso XI, Enrique de Trastámara, y el propio arzobispo de Toledo, Gil de Albornoz, que, elevado al cardenalato, pasó a ser una de las figuras clave de la corte de Aviñón. Ante la posible alianza de estos tres poderes, el papa, Francia y La Corona de Aragón, Pedro I no tuvo más remedio que concertar una estrecha alianza con Inglaterra, en 1362. Dos años más tarde el delfín Carlos, se convertía en rey, Carlos V ; para reconquistar los territorios cedidos, necesitaba del auxilio de una flota, que sólo Castilla podía proporcionarle.

Negociaciones secretas llevadas a cabo en Aviñón concluyeron en la formación de una sociedad a partes iguales, para instalar a Enrique de Trastámara en el trono de Castilla. Carlos V dio a su mejor hombre, Bertrand Duguesclin. Aunque los ingleses del príncipe de Gales lograsen desarticular el primer intento ( batalla de Nájera, 1367 ), Enrique acabó triunfando ( 1369 ) ; pocos meses antes de la victoria final había firmado en Toledo un Tratado de alianza que ponía a disposición de Francia sus fuerzas navales. Mientras Enrique II restablecía la situación en su reino, forzando a Portugal, Navarra y Aragón a reconocerle  en sus fronteras, y reconstruía la flota, desmantelada, Carlos V liquidaba las cuestiones pendientes : eliminó a Carlos II obligándole a volver a Navarra ( Tratado de París, 1365 ) ; reconoció a Juan de Monfort como duque de Bretaña ( Paz de Guérande, 1365 ) ; casó a su hermano Felipe, duque de Borgoña, con la heredera de Flandes, prometiendo una compensación de lanas castellanas que liberase a su industria de los suministros ingleses.

Enseguida comenzó la ofensiva francesa, que contaba con el respaldo de la población sometida ; los ingleses se vieron obligados a replegarse sobre la costa, y cuando Roberto Knolles intentó un avance sobre París, como en los viejos tiempos, fue derrotado por Duguesclin  ( ó du Guesclin ) en Pontvallain ( 1370 ). Juand de Gante, duque de Lancaster, segundo hijo de Eduardo III, decidió contraer matrimonio segundo con una hija de Pedro I llamada Constanza, y proclamarse rey de Castilla. Pero el 24 de jun. 1372 la flota castellana consiguió aplastar a la británica en La Rochela ( La Rochelle ), que se rindió. La ruta del golfo de Vizcaya, hasta Brujas, quedó abierta para los convoyes de lana españoles. El duque de Lancaster trató de repetir la hazaña de su padre en Crécy, pero sufrió una derrota a manos de las guerrillas, que destruyeron lentamente su ejército ( 1373 ).

Los ingleses aceptaron entonces una tregua ( Brujas, 1375 ), que devolvía a Francia sus territorios y reconocía por primera vez a Castilla el derecho de navegar hasta Brujas, en donde recibía ya privilegios especiales, en relación con el fructífero comercio lanero.

Las muertes del príncipe de Gales y de Eduardo III dieron al duque de Lancaster las riendas del poder, en nombre de un niño, Ricardo II. Los ataques marítimos castellanos alcanzaban ahora el corazón de Inglaterra ; en 1380 fue incendiado Gravesend, a un paso de Londres. Las muertes de Duguesclin, Carlos V y Enrique II -en nombre de Carlos VI, menor de edad, se instalan como regentes sus tíos, Luis, duque de Anjou ; Felipe, duque de Borgoña ; y Juan, duque de Berry- parecieron al duque de Lancaster una buena ocasión para renovar sus aspiraciones al trono de Castilla, único medio de destruir la alianza que provocara la derrota. Sus intentos de empujar a Navarra ( 1379 ), Portugal ( 1381 ) y Flandes ( 1382 ) constituyeron rotundos fracasos ; en todas partes la flota castellana aparecía como adversario invencible. No tuvo más remedio que sentarse a negociar otra vez en Boulogne ( 1384 ). Pero pronto surgió la ocasión. En sus negociaciones con Portugal, Juan I de Castilla aceptó un matrimonio con la heredera de este reino, Beatriz, y a la muerte de Fernando I en 1383 quiso proclamarse rey. Una formidable insurrección estalló, fue elegido el maestre de Avis como nuevo soberano, y los castellanos sufrieron, ante portugueses e ingleses ( arqueros ), una tremenda derrota ( Aljubarrota, 1385 ). El duque de Lancaster desembarcó en Galicia en 1386, pero encontró tanta aversión por parte de los castellanos, que hubo de renunciar a sus pretensiones y negociar ( el conflicto quedó zanjado en el Acuerdo de Bayona, 1388 ). El 18 de jun. 1389, en Leulingham, cerca de Boulogne, se firmaron las treguas que liquidaron la segunda guerra. Enrique III proyectó una alianza con Tamerlán y alentó las campañas de Jean de Béthencourt en Canarias.

La Revolución lancasteriana, la derrota, especialmente perjudicial para los comerciantes, coincide en Inglaterra con mínimos de bienestar. Alentados por las doctrinas de Wycliff, aunque el hereje nada tuvo que ver en ello, grupos rebeldes, dirigidos por un párroco, John Ball, y dos exaltados ; Wat Tyler y Jack Straw, se lanzaron al saqueo de Londres. La revuelta fue aplastada. Ricardo II trató de aprovechar la ocasión para, prescindiendo de los nobles, apoyándose en el Parlamento y tratando de convertir en alianza la tregua con Francia, imponer un gobierno personal ( 1389 – 99 ).  Los perseguidos se reunieron en el continente en torno a Enrique de Lancaster, hijo de Juan de Gante. Este partido fue capaz de derribar por la fuerza al << tirano >> Ricardo, que abdicó y desapareció en la Torre de Londres. Los linajes de la nobleza, Percy, Arundell, Neville, se atribuyeron la victoria y exigieron de Enrique IV, el antiguo duque de Lancaster, concesiones. Los Comunes, acostumbrados al poder de que gozaran durante la regencia de Ricardo II, exigían, por su parte, una responsabilización del Consejo, obligándole a jurar el respeto a 31 artículos que habían sido elaborados por él ( Parlamento Largo de 1406 ). Los Lancaster estaban, sin embargo, decididos a imponer su autoridad e hicieron frente con energía a las revueltas. Enrique V, que sucedió a su padre en 1414, llegó al convencimiento de que sólo la guerra con Francia podía restablecer la situación.

Los últimos tiempos de la guerra vienen a constatar algunos desastres de los reinos de Inglaterra y Francia, conspiraciones y traiciones varias, la guerra de Enrique V ( 1415 – 53 ) donde los borgoñeses firman una alianza con Inglaterra. En ésta época aparece al figura de Juana de Arco.

[ O. I. P. R. Y C. ].

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