-Breve introducción a la temática-

Si tuviéramos que elegir a una zona que más conexiones tiene con las islas británicas sería España. Ya algunos científicos lo refieren con sus ancestros nativos británicos, donde antes de -2.000, o mucho antes incluso, los habitantes de las islas proceden del N. de España, que dieron una composición muy parecida a los gaelicos de la península ibérica, con su comercio continuado de minerales.

Si nos situamos en en el s. V, los concilios gallegos de Braga ( 561 ) y Lugo ( 569 ), que fijaron la organización parroquial, constituyeron un precedente de los concilios visigodos de Toledo. Una nueva diócesis fue establecida en Britonia ( Mondoñedo ) por los numerosos fugitivos britanos ( británicos ) llegados tras la invasión anglosajona de Gran Bretaña, aspecto éste que puede explicar, todavía mejor, la herencia genética del R1b con los datos de la Historia. Galicia estaba ya repleta de suevos en el s. IV ( alemanes del S. de Europa ) mezclados con los indígenas oestrimnios ( pueblo pre-celta que luego en siglos posteriores se fundieron con los celtas –sefes– ( Ofiusa ) y mantuvieron las herencias culturales de los celtas oestrimnias ), que siguieron también la herencia que penetró en Galicia del Hallstatt en el s. -VI ( sefes ) [ pre-celtas, celtas, suevos, visigodos y romanos se fundieron en esas zonas tan abruptas del N. de España ]. Estos datos apoyarían la teoría de que en las costas gallegas se hallaban las islas Casitérides, donde los feniccios ( de raza blanca, aria, entonces ) se aprovisionaban de estaño. Eran frecuentes las relaciones comerciales entre los oestrimnios y los habitantes de las islas británicas. En la invasión árabe de la península ibérica la zona de Galicia apenas hicieron acto de presencia, prueba de ello son la simbólicas guarniciones que abandonaron muy pronto bajo presión de los asturianos a mediados del s. VIII. Ya en los siglos XVI hasta primeros del XVIII Castilla se llena de británicos fugitivos que huían de las rígidas penas impuestas contra los católicos. Numeroso pobladores ingleses, escoceses e irlandeses de afincan en el S. de España ( Reino de Sevilla ), aunque los elesiásticos como maestros docentes extienden las famosas escuelas de los hijos del trébol ¨ Las Irlandesas ¨ ( eran congregaciones y hermandades para las escuelas compuestas por monjas de Irlanda, con alumnas de la misma región, al principio para continuar el noviciado de Cristo, ya luego en otras épocas extendido a escuelas de enseñanza infantil ); en zonas de Castilla La Vieja, etcétera. España era el destino ideal para refugiarse de las políticas reales de aquellos tiempos y probar fortuna en América, aunque algunos de ellos se afincaron definitivamente en el S. de España atraidos por el clima y el arte de la pesca.

El estudio de la Historia de las islas británicas, aparece con regiones que no se exponen como reinos, aunque sí como país. Tenemos el ejemplo de Gales.En una de las tantas visitas -convencionales- que realizamos a foros internacionales, en Internet, de habla anglosajona ( o de idioma inglés ) alguien aseveró –un usuario experto– [ que no era el moderador ] que Gales nunca fue un reino, veamos qué podemos saber de esa zona en concreto, de forma alternativa.

Gales

Hist.

Habitado desde el período neolítico ( h. – 2000 ), fue invadido por los celtas ( s. -X ) y conquistado por los romanos ( 43 a 75 ). Al retirarse éstos gradualmente, entre los s. III y V, el poder pasó a manos de varios gobernantes celtas que hicieron frente a los ataques sajones, pictos y escotos. La victoria de los sajones occidentales en Dyrham ( 577 ) y el triunfo de Northumbria en Winwaed ( 654 ) aislaron a los britones de Gales de sus compatriotas del SO. ( suroeste ) y el NE. ( noreste ), y la frontera anglo-galesa quedó finalmente establecida a fines del s. VIII, cuando Offa de Mercia levantó la muralla que lleva su nombre.

La Iglesia de Gales aceptó el rito de Roma en 768. El logro de la unidad galesa tuvo por centro la región de Gwynedd ( Gales del N. ), los monarcas de la cual, especialmente Rhodri el Grande ( 844 – 878 ), Hywel el Bueno ( m. 950 ) y Gruffydd ap Llewelyn ( 1039 – 63 ), consiguieron reunir bajo su autoridad la mayor parte del país.

La invasión normanda ( 1070 ) favoreció la independencia de los señoríos, pero, a partir del s. XII, los monarcas de Gwynedd recuperaron el control de la mayor parte del país y alcanzaron su momento culminante bajo los reinados de Llewelyn el Grande  ( 1194 – 1240 ) y Llewelyn II ( m. 1282 ), que establecieron un estado feudal. Aunque Llewelyn II fue reconocido ( 1267 ) por Enrique III de Inglaterra como príncipe de Gales, el país acabó siendo sometido a Inglaterra, tras dos guerras, por Eduardo I ( 1282 ). El nuevo orden fue aceptado temporalmente por el país ; pero la crisis económica del s. XIV, agravada por la peste negra, originó un estado de descontento canalizado en una explosión del sentimiento anti-inglés. Resultado de ello fue la rebelión ( 1400 ) de Owen Glendower , representante de la aristocracia galesa, que se proclamó príncipe de Gales y, llevó a cabo la unidad del país consiguiendo, por primera vez, despertar en su pueblo una verdadera conciencia nacional. El movimiento de autonomía quedó sofocado en 1413, y la progresiva incorporación de Gales a Inglaterra se vió favorecida por la Guerra de las Dos Rosas, cuando los partidarios de la casa de  Lancaster se pasaron ( 1471 ) al bando del galés Enrique Tudor ( futuro Enrique VII ). Su hijo Enrique VIII sometió bajo su control al país ( 1536 ), lo anexionó a Inglaterra y, permitió que la aristocracia se fortaleciera en el gobierno local. Después de la guerra civil las familias dirigentes que habían apoyado sin reservas a Carlos I quedaron sometidas a la influencia inglesa. A partir del s. XVIII, con el progreso industrial y el movimiento metodista, se reavivó la conciencia nacionalista ( de Gales ), que en el s. XIX daría origen a un sentimiento político de signo radical y a un vigoroso renacimiento cultural. La quiebra económica subsiguiente a la I Guerra Mundial obligó a gran parte de la población fabril ( de las fábricas ) a emigrar a Inglaterra. Esta crisis favoreció un nuevo resurgir del movimiento independentista , concretado en la fundación ( 1925 ) del Partido Nacionalista Galés ( Plaid  Cymru ), que obtuvo su primer escaño en el Parlamento en 1966 y tres escaños en las elecciones de octubre de 1974. [ A. D. C. ].

La literatura galesa es poco conocida, como suele ser habitual en el s. XXI en todo Occidente por sus propios nativos históricos en sus respectivas regiones europeas, pero sabemos que las hay. Las composiciones poéticas galesas de fecha más antigua refieren las hazañas de los reyes que en el transcurso del s. VI gobernaban lo que hoy es el S. de Escocia. Los bardos Taliesin y Aneirin ( autor de –Y Gododdin– ; lamento por los héroes muertos en la batalla de Catraeth ) son las dos figuras de más relieve de esta primitiva lírica. Del dístico elegíaco latino deriva una forma de poesía epigramática, de tono meditativo y elegíaco, conservada principalmente en el manuscrito –Juvencus. De mediados del s. IX son algunos fragmentos de sagas antiguas. La aportación más valiosa de la literatura galesa a la medieval en general consiste en una serie de obras jurídicas, religiosas e históricas ( LEYES DE HYWEL Dda ), y, sobre todo, en la recopilación de mitos y leyendas conocida con el nombre de Mabinogion, primera tentativa de emplear la prosa con propósito artístico. Consideración aparte merece la existencia de los bardos como clase social privilegiada, poetas cuyo arte tenía especiales vínculos con las formas de vida, tradiciones e ideales de la comunidad a que servían. Al s. XIV pertenece Dafydd ap Gwilym, quien canta a la naturaleza y el amor y renueva la dicción arcaizante y medieval de los bardos del s. XIII. A él se debe la invención ( creación ) de un nuevo metro : el cywydd. En 1567 Gruffydd Robert publicó la primera gramática impresa de la lengua galesa, obra seguida en 1621 de – Antiquae linguae britannicae rudimenta ( Rudimentos de la antigua lengua galesa )-, debida a John Davies de Mallwyd. Al movimiento puritano del s. XVII se deben las obras religiosas de Morgan Llwyd y de Charles Edwards. El neoclásicismo y el romanticismo tienen como literatos más representativos a Lewys  Morys, Goronwy Owen -figura central del clasicismo moderno galés-, Islwyn, Ceiriog y D. Owen, discípulo de Ch. Dickens, cuyas novelas poseen gran valor documental para el estudio del período teocrático decimonónico. Con John Morris-Jones el breve poema lírico se convierte en el modelo de la poesía moderna. El ensayo aparece con T. H. Parry-Williams, y en la obra crítica y dramática de Saunders Lewis se resume la concialiación de los tradicional galés con las corrientes ideológicas contemporáneas. La literatura galesa permanece recientemente extraordinario auge, con autores como D. T. Davies y R. G. Berry.

 

Bibliografía

Hist.

Williams, A. H. : An Introduction to the History of Wales, – Cardiff -, 1941-48, 2 vols.

Roderick, A. J. ( ed. ) : Wales through the Ages, – Llandybie, – 1959-60-, 2 vols.

University of Wales : A Bibliography of the History of Wales, 2ª ed., – Cardiff -, 1962.

 

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