Cristianas y musulmanas en al-Andalus

( El papel de la mujer en al-Andalus )

Breve visión bibliográfica

 

Es necesario, al menos así lo creemos, hacer un pequeño apunte histórico adicional por nta. parte para precisar qué era al-andalus y qué entendían los musulmanes por tal nombre. En primer lugar el nombre de al-andalus procede de la interacción de pueblos nórdicos en zonas del N. de África con la población de los moros [ los moros es otro término casi siempre mal ubicado ; pues en el Imperio Romano lo referían de ésta manera a los norteños de África, y eran entonces de raza blanca, no vamos a especificar más la construcción del nombre del Imperio Romano ; porque hay gente todavía que lo sigue atribuyendo al Imperio Bizantino que otros tantos lo colocan en su período final en el s. XIX. ] ¨ van – hand – lus ¨ es decir ; los vándalos ( pueblos invasores de Europa que atravesaron la península ibérica y crearon una colonia en el N. de África, cerca a lo que hoy en Túnez ), cuando llegaron los viajeros y mercaderes de otras zonas de África corrió como la pólvora el nombre ya descrito derivando por las distintas lenguas árabes en al-andalus. Los vándalos crearon un reino independiente en tal zona en el s. V al VI, y desde su base principal norteafricana invadieron todo lo que es hoy Italia, Dalmacia, parte de Francia, Grecia, y otras zonas más de centroeuropa y el sur, una de las expediciones llegaron a la propia Roma y saquearon el Papado, de allí hasta la zona de Milán y atravesando otra vez los alpes, en varios períodos por mar y por tierra llegaban a poseer bases temporales en Constantinopla y Grecia ; entre otras zonas más del S. de Europa. He ahí como los musulmanes conocían eso de : al-andalus, ya que creían que toda Europa se llamaba así, si apelamos a los vándalos más aún ya que eran escandinavos. Por eso es muy importante descifrar algunas expresiones para al-andalus hoy ; que, erróneamente algunas personas creen que es el S. de España, de hecho los musulmanes invadieron más de la mitad de la Galia, y algunas ciudades estuvieron en poder del Islán durante años, algunas zonas más de diez años, y otras asimiladas ; como fueron los puertos del S. del Imperio Carolingio, por eso hay que dar más valor a la resistencia cristiana de Hispania, ya que las primeras victorias cristianas se producen en la península y no en el país vecino con la localidad de Poitiers, antes de ésta hubo Covadonga, 717-18, y antes de ésta Suprarbae ( en Los Pirineos, por cierto, como dato curioso por un visigodo de la zona de Hispalis que comandó la resistencia pirenaica contra los moros y godos rivales ). Hemos estimado reseñarlo como recordatorio ya que aparecen todavía portales interactivos con información gratuita y compartida pero con tintes de La Enciclopedia* – La Masonería -, donde figuran santos como gente sin escrúpulos y criminales, o como piratas y bucaneros para dibujar al CID ), acaso con el propio insigne historiador de Sánchez Albornoz ( de origen judío, y acérrimo republicano, exiliado en México ) que dominaba parte del mundillo medievalista de la Historia, y, que, no creyó necesario investigar en los archivos de otras localidades donde se instaba la fecha de Covadonga, en cambio él refería para éstos y otros tantos apuntes vitales del inicio de La Reconquista a autores franceses del s. XIX que reseñaban a Covadonga posterior a Poitiers, algunos en el 753 ; cuando Delay estaba sepultado y reinante su sucesor. Tal vez la Autoridad referida anteriormente, quiso, por de pronto, el dejarnos la tarea para investigar y aportar las pruebas que ya él sabía pero que no estimó esgrimirlas. Hoy incluso se habla, de que, además, no hubo invasión islámica en Europa, y mucho menos en Hispania, y quienes lo refieren dominan las lenguas árabes y han estudiado profundamente la cultura árabe y el mundo del Islam, tal vez lo consignó sabiendo que el Islam tiene prohibido a sus seguidores invadir tierra ajena y extraña ; ya que es un pecado* ( prohibición clara ) y un destierro del Paraíso [ se puede entender algo mejor las alianzas con los cristianos para luchar contra los que incumplen el verdadero Islam ; donde los seguidores de Alá en éste caso serán salvos, tenemos el caso del rey moro de Granada en épocas más posteriores a los primeros siglos de La Reconquista, en la ayuda del vasallo al rey cristiano San Fernando que era su señor ante Dios ] , cosa la cual, sin duda, La Masonería ha intentado desconocer, pero no sus seguidores ; por lo que apelan al denominado – acuerdo mutuo – donde si es permitido para ayudar o si son solicitados por una causa común dentro del Islam ( expandir el Islam, p. p. un ej. la yihäd* ), pero al ser la secta de La Masonería anti-occidental ( desde el s. XVIII, según sus líderes históricos, le declaron la guerra a Occidente ) también es ilícito ya que Jesús es un profeta válido dentro del Islam ; y, con mucho más poder que Mahoma, pues así lo refieren en la secta anti-occidental con su libro guía ( al-Corán* ) principal y sus reformas inmediatas ; al denominar a Cristo como un profeta de más importancia que el propio Mahoma, y además con poderes para derrotar al Dijin ( al DIABLO, los demonios ), aspecto que ha quedado claro que Mahoma nunca tuvo. De hecho a Jesús se le refiere en el Islam como un salvador y protector contra el Mal, pues ningún otro profeta tiene la capacidad y el poder de Cristo ( Jesús ), que en los años inmediatos al fin del mundo aparecerá para derrotar y exterminar al Diablo ( el Mal ), posiblemente sea algo profético con los tiempos que se avecinan en Occidente ; estas enseñanzas están casi prohibidas en otras ramas del Islam y en las más suaves las ocultan deliberadamente o las tergiversan para no mermar la secta jurídico-religioso* [ no trate de traducir ésta conjunción* nexa ; porque aparecerá como algo legal* o de la Justicia, y no para : La Ley ] del Islam. Son pequeños apuntes encadenados entresí, científicamente, pero muy poco conocidos por interesados y legos en la materia ( la tratada ). Ahora ya sí podemos continuar la travesia para con su lectura de otras Autoridades científicas. En resumen, para lo último referido, se puede decir, de forma documentada, que, tanto el cristiano como el musulmán que defienda a Jesús tiene el Paraíso garantizado, sea mártir o no, en ambas religiones, de forma certera, ésto es extremadamente importante, el saberlo o recordarlo. Intentamos ubicar la información en otros lugares de la Red de Redes, pero lamentablemente, por motivos políticos fue dado de baja y censurado sin aviso alguno al administrador que expuso la ciencia ( tanto religiosa como la de la Historia ) con todo lo que ello implica. Ob. N. Req. : Se refiere a secta anti-occidental al Islam porque así lo refieren otros pasajes de los libros guías, siendo una contradición el tener a Jesús como profeta de mayor rango que Mahoma, pero la mayoría de los erúditos del estudio de La Religión del Libro ( acaso también como R. Llull -que no era su verdadero nombre para el apedreado impertinente intelecutal misionero ) lo reconocen, apelando a una buena enseñanza ; que nunca ha sido inscrita de manera específica, por lo que lo ya referido a Cristo ( Jesús ) aquí tiene más valor que otras complementarias hadices*.

 

 
Sin duda, parece, al menos que el fenómeno de la inmigración del siglo XX hasta tiempos recientes del XXI, conlleva, de forma no aventurada, y sí generalizada, según la idiosincracia de las naciones que dicen ser islámicas antes que país, exportar del mismo modo a sus nacionales a zonas con culturas indistintas diferentes. Veámos que nos dice Sánchez Saus con respecto al hecho diferencial de la cultura occidental y la islámica en referencia a la figura femenina..
El papel y la situación de la mujer es uno de esos temas que los empeñados en la mixtificación e idealización de al-Andalus no dejan de cultivar a conciencia. Conectan ahí, y lo saben, con uno de los puntos más sensibles de las sociedades actuales, una piedra de toque determinante de la imagen que hoy nos hacemos de las que nos precedieron en el tiempo. Y resulta tan curioso como revelador que la visión cotidiana de la realidad de la mujer en la cultura y sociedad islámica actuales no parezca el juicio que muchos aun hoy se hacen de lo que pudo ser en aquellos siglos. La imaginación de nuestros contemporáneos sigue poblada de jardines de rumorosas fuentes en las que cultas y siempre felices jóvenes amenizan la vida a varones soñadores que vuelcan su admiración en rendidos versos de atrevidas metáforas. Cada curso, un profesor a << orientar >> trabajos de alumnos, y sobre todo alumnas, que se proponen con verdadero ahínco profundizar al estado de opresión en el que necesariamente debían vivir sus contemporáneas cristianas. Rebajar ese entusiasmo, acrisolado por toda la batería de medios de que dispone hoy la cultura dominante, y llevarlo al terreno del conocimiento histórico es una tarea desagradable que no siempre encuentra la comprensión del estudiante, quien a menudo en este y en otros temas no quiere saber, simplemente ver confirmados sus prejuicios.
La cosa viene de lejos, pues la historiografía tradicional española se había mostrado unánime y encantada de poder mostrar un supuesto panorama de la vida y condiciones de la mujer en al- Andalus que confirmaba la idea de que entre nosotros las cosas habían sido distintas a como habían funcionado en otros territorios islámicos. Según esa visión, la << España musulmana >>, cierto que musulmana pero sobre todo la convivencia entre culturas y religiones, un tipo de mujer distinto, conocedora de un grado de libertad personal y de proyección pública que nada tendría que ver con la de otras partes del Islam ni con la de la Europa de entonces. Esa visión casticista ( de casta ) no ha podido superar la crisis de la conciencia nacional que arrastramos dese hace no menos de treinta o cuarenta años, así que el simpar producto femenino de la tolerancia y la convivencia ya no se atribuye a un imaginario carácter español capaz de sobrenadar los siglos y las culturas, sino a las virtudes intrínsecas de ese constructo ahistórico en que se ha convertido al- Andalus.
Y sin embargo, debiera resultar evidente para cualquiera que las estructuras familiares descritas en el apartado anterior hubieron de tener más peso en la vida de las mujeres de carne y hueso que poblaron al- Andalus que les ensoñaciones de los poetas cortesanos y sus tópicos orientales. También en esto hay que reconocerle a Pierre Guichard y a su obra un valor iluminador que nadie se ha atrevido a discutir, aunque sí a menudo a ignorar. El historiador francés propone un esquema tan sencillo como razonable que parte de la situación de la mujer en la civilización musulmana clásica para, a continuación contrastarla con lo que sabemos de la vida de las andalusíes. Para él, la situación de la mujer musulmana — a partir de las realidades básicas ya conocidas y propias del medio tribal tradicional, el agnatismo y la endogamia — se ve influida por tres factores fundamentales :

la islamización,

la urbanización,

y

la conquista.

Respecto al primero, lo más importante es que el Islam no ha intentado cambiar en profundidad las costumbres tradicionales árabes en materia de estructuras familiares, aunque sí limitó en cierta medida sus efectos. Así, consagró de modo irrecusable la supremacía del varón sobre la mujer desde los mismos textos coránicos
( << los hombres tienen [ sobre sus esposas ] una premanencia >> ( II, 229 ) ; << los hombres gozan de autoridad sobre las mujeres porque Alá ha preferido a algunos de vosotros a ciertos otros >> ( IV, 38 ), así como en las disposiciones jurídicas, en las cuales el principio general, aplicable a cuestiones tales como la herencia, el valor del testimonio o el precio de la pena por inflingir un daño a una persona, es que una mujer vale la mitad que un hombre. Eso no obsta pra que, desde el punto de vista religioso, la mujer vea reconocidos sus derechos como creyente al mismo nivel que el hombre, a pesar de que se recomiende sus ausencia en las reuniones de culto público.
Por otra parte, la condición económica de la mujer, en cuanto a sus derechos de herencia y disposición de sus bienes se vio mejorada en los preceptos islámicos respecto de la sociedad árabe tradicional, pero lo cierto es que al menos en los siglos primeros del islam hubo una gran resistencia en estos aspectos, de modo que en todas partes ( en naciones islámicas y, sus zonas de ejecución ) se arbitraron medios legales para limitar o anular la posibilidad de que las mujeres heredaran. El objetivo es preservar siempre que se pueda el patrimonio del linaje o grupo agnático.
El segundo factor tiene que ver con el importante despliegue de la vida urbana en el islam clásico. En contra de lo que pudiera parecer, puesto que acostumbramos a identificar a las ciudades con sociedades más libres y de mayor autonomía personal, en la civilización islámica hay una fuerte relación entre la urbanización y la degradación de la situación de la mujer. La generalización del velo y del enclaustramiento fueron la respuesta a los peligros que representaban para el honor femenino y del clan las condiciones de mayor contacto y proximidad imperantes en las sociedades urbanas. De ello se derivaba también la total eliminación de la mujer de la vida pública.
Por último, la expansión conquistadora del primer siglo de la hégira dio lugar a un fenómeno que influyó de modo decisivo en la condición de la mujer musulmana : la importancia adquirida por la…

¡¡¡¡¡ esclavitud !!!!!

Siendo los esclavos un elemento consustancial a la civilización islámica clásica, puede asegurarse que la esclavitud femenina experimentó un auge mayor que la masculina. El destino fundamental de las esclavas era convertirse en concubinas de sus amos, algo tan atestiguado por todo tipo de fuentes que no es preciso detenerse a demostrarlo. Las reglas coránicas no se oponían a ello y la práctica estaba arraigada en la Arabia preislámica, donde existían ya esclavas cantoras y esclavas concubinas seguramente como fruto del contacto con las más refinadas culturas urbanas de Oriente Medio. Ahora bien, las grandes conquistas dieron lugar a un flujo inagotable de esclavas que creó un enorme mercado y generalizó su posesión. Surgió una auténtica << industria >>, sobre todo en el Magreb, donde desde el siglo VIII existieron << empresas >> dedicadas a producir, a partir de la << materia prima >> proporcionada por las expediciones guerreras y piráticas, por los impuestos pagaderos en jóvenes mujeres y por el comercio, los << productos acabados >> que reclamaban los grupos acomodados y aristocráticos del Imperio musulmán. Estas yawari o esclavas concubinas eran educadas para dar satisfacción a los gustos de ese tipo de clientes, muy aficionados a ellas, en cuyos harenes acababan.
Así pues, el auge inusitado de este tipo de esclavitud femenina creaba dos ámbitos femeninos muy diferenciados : por un lado estaban las esposas legítimas, veladas, ocultas a las miradas de todo el mundo, depositarias del honor del clan pero mantenidas en la inactividad y en la ignorancia más totales ; por otro, las yawari, brillando en las cortes y en los banquetes, educadas para complacer, cultas y bellas, adorno de las reuniones masculinas. La separación entre ambos mundos a la condición de esposas mediante la emancipación o simplemente por el hecho de dar un hijo a su amo, lo que les daba derecho a ser liberadas cuando éste muriera. Por tanto, como señala Guichard, en el islam se daba la paradoja de que las esclavas son las que dan el tono social y no las mujeres libres, algo impensable en el Occidente cristiano, con las consiguientes repercusiones que ello tiene en el conjunto de la sociedad y en la percepción general de la condición femenina.
Todo esto contrasta agudamente con lo que sucedía en la Europa coetánea. Aquí, fruto de la conjunción de aportaciones romanas, germánicas y cristianas, la sociedad caminaba hacia el pleno reconocimiento de una institución totalmente desconocida en la tradición árabe-musulmana : la pareja conyugal ( la esposa del musulmán ). En ésta, aunque la mujer sufra limitaciones indudables, el rango que adquiere y las posibilidades de intervención que se le abren no tienen posible comparación. Aquí, el cristianismo propagó y consolidó una concepción de la pareja, nacida en el seno de la civilización romana, que sería el sillar fundamental sobre el que se asentarían las relaciones entre hombres y mujeres en Occidente. Esta concepción se vio forzada en la Alta Edad Media por las aportaciones de los pueblos germánicos especialmente de aquellos que, como los visigodos, estuvieron más en contacto con Roma y su legado. Entre estos, ya en el siglo VI, la mujer disfrutaba de apreciable autonomía : alcanzaba la mayoría a la misma edad que el hombre, era necesario su consentimiento para el matrimonio ( la mujer decidía ), podía ser tutora de sus hijos y contraer segundas nupcias libremente en caso de viudedad. El Liber Iudiciorum les reconoce plenos derechos a la herencia de los padres, en igualdad con los hermanos varones.
Veamos ahora qué nos dice Eduardo Manzano Moreno, …Estas reuniones permitieron, pues, a los conquistadores reforzar sus pactos y de paso acceder a propiedades territoriales. Dado el fuerte carácter patriarcal de la sociedad árabe, donde la filiación se expresaba siempre a través de la vía masculina y nunca a través de la femenina, el recuerdo de tales uniones con mujeres indígenas ( celtas, visigodas o hispanorromanas ) quedaba relegado a un segundo plano. Sin embargo, que estas uniones fueron muy frecuentes lo confirma una carta escrita en torno al año 791 por el Papa Adriano, en la que éste se quejaba de que en Hispania, muchos que se decían católicos entregaban sus hijas al pueblo infiel ; también los obispos reunidos en un concilio celebrado en Córdoba en el año 836 condenaron estas uniones mixtas.
Siglos de reconquistas, cruzadas y guerras santas hacen parecer sorprendentes estos acuerdos tempranos entre << musulmanes >> y << cristianos >>. Pero conviene tener en cuenta que en el momento en el que se produce la conquista de Hispania todavía no han pasado más de ochenta años desde la muerte del profeta Mahoma. En el islam aún — por aquellos tiempos — han surgido las escuelas de derecho, muchas normas están en estado embrionario y la nueva fe no se presenta como una religión distinta a la que el Dios único había revelado a Abraham, Moisés o Jesús, pero que los hombres habían corrompido con su proverbial maldad. Y AHORA PROCEDE ALGO ESCLARECEDOR..,

…En una época de inacabables querellas cristológicas y dogmáticas, el lema << no hay más Dios que Dios >> que los conquistadores proclamaban como epítome de su fe, venía a ser una declaración con la que era difícil no estar de acuerdo, como tampoco resultaba extraña la idea de que Jesús, lejos de ser el Hijo de Dios, había sido un profeta enviado por la divinidad. Estas gentes aseguraban, además, ( por los musulmanes ) que un profeta surgido entre ellos había recibido del Dios único el último recordatorio de que su religión no debía de ser tergiversada…

 

[ Ahora entendemos, mejor, el motivo de que los Movimientos Feministas en Occidente no protesten contra las leyes islámicas para con las mujeres, ya que acontecería un fenónemo de megapolítica ; creada por las políticas de La Masonería en todo Occidente ].

 

 

Bibliografía

Sánchez Saus, R. : AL – ANDALUS Y LA CRUZ, pág. 183, 188, – 2016, – Barcelona.

Rafael Sánchez Saus es doctor en Historia por la Universidad Complutense y catedrático de Historia Medieval en la de Cádiz. Es académico de número de la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, de la que fue director, y correspondiente de la Real Academia de la Historia y de otras importantes instituciones académicas y órdenes civiles españolas y extranjeras, así como secretario de la Cátedra Alfonso X el Sabio.

Manzano Moreno, E. : Épocas medievales, – Vol. 2, – Dir. ( s ) ; Josep Fontana y Ramón Villares, – 2010, – Barcelona.

Eduardo Manzano Moreno ( Madrid, 1960 ) es Profesor de Investigación en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Su trabajo se ha centrado en la historia de al- Andalus y en las implicaciones sociales de la Historia y de la profesión de historiador ( …)

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